Después de su estadía en Europa (1891-1898), vuelve al Perú. No más daría discursos sobre la literatura, ahora se acerca al proletario. Negado sus vínculos con la prensa del Establishment, publica sus ensayos en la prensa efímera.
Al final de su vida tomó por primera vez un trabajo en el gobierno. Como director de la Biblioteca Nacional del Peru, en la Avenida Abancay, reorganizó y elevó las materias.
Murió de un infarto cardíaco el 22 de julio de 1918. Su influencia se quedó registrada en escritores y políticos tan diversos como José Santos Chocano, César Vallejo, José Carlos Mariátegui y Víctor Raúl Haya de la Torre.

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